Asalto al Ikedaya: el día que los Shinsengumi salvaron al emperador de caer en manos de la rebelión

No eran los más honorables ni los mas piadosos, pero eran hombres valientes. Los Shinsengumi, el cuerpo especial antidisturbios que se creó para mantener el orden en Kyoto en los turbulentos últimos años del shogunato Tokugawa, fueron los tipos más duros en una época plagada de tipos duros. Hombres que vivieron y murieron por la espada, un verdadero grupo salvaje compuesto por samuráis de acero fácil, disciplina espartana y una insaciable sed de sangre. La guerra en la que luchaban estaba perdida de antemano y su causa destinada al fracaso, pero no les importó. Y es que este puñado de guerreros indómitos, los últimos de una época condenada a desaparecer, tuvieron también su momento de gloria. Una noche de verano en la que salvaron a la ciudad de Kyoto de ser pasto de las llamas y evitaron que el emperador cayera víctima de un siniestro complot. El día en que los perros de presa del shogun se convirtieron en héroes.

Continuar leyendo “Asalto al Ikedaya: el día que los Shinsengumi salvaron al emperador de caer en manos de la rebelión”

Miyamoto Musashi vs. Sasaki Kojiro: el duelo más famoso de la Historia de Japón

Dos samuráis frente a frente, espada en mano, a la orilla del mar. Uno de ellos, de porte elegante y vestido con finos ropajes, empuña un largo acero de exquisito temple. El otro, de gesto torvo y facciones salvajes, viste con harapos y tiene como arma un tosco garrote de madera, que semeja vagamente la forma de una katana. Ambos se miran fijamente, sin mover un músculo, mientras los primeros rayos del alba empiezan a iluminar el cielo. La escena es digna de la mejor película de Kurosawa. Los aficionados a la cultura japonesa habrán adivinado ya que hablamos de uno de los combates más legendarios de la historia samurái, el lance que enfrentó a Miyamoto Musashi contra Sasaki Kojiro en la isla de Ganryujima. La palabra clave aquí es esa, legendario, porque las cosas no sucedieron tal y como las cuenta el relato tradicional que todos conocemos.
Continuar leyendo “Miyamoto Musashi vs. Sasaki Kojiro: el duelo más famoso de la Historia de Japón”

El castillo flotante de Takamatsu

En el Japón feudal, sobre todo una vez entrada la era Sengoku, la guerra era a menudo un asunto de asedios. Las batallas campales eran algo relativamente raro. Sekigahara, Nagashino, Okehazama… son hitos que han quedado para la Historia precisamente por ser la excepción a la norma. La rutina de un samurái, en realidad, pocas veces implicaba luchar a campo abierto. En cambio, asaltar castillos y asediar plazas fuertes era el pan nuestro de cada día. Y, si en la tierra del Sol Naciente hubo un maestro absoluto del arte del asedio, ese fue Toyotomi Hideyoshi. No había castillo que se le resistiera. De entre todas sus conquistas, una especialmente ha quedado para la leyenda: Takamatsu, el castillo flotante. ¿De dónde le viene ese nombre?  Pues, precisamente, porque así es como lo dejó Hideyoshi una vez hubo acabado con él, “flotando” en mitad de una inmensa laguna artificial. Una táctica tan espectacular como efectiva para aislar completamente la plaza enemiga. Vamos a ver cómo lo hizo. Continuar leyendo “El castillo flotante de Takamatsu”

Kumagai, el samurái que abandonó la espada y se hizo objetor de conciencia

El destino de Japón se ha jugado a cara o cruz en varias ocasiones a lo largo de su historia, y las guerras Genpei son una de ellas. A finales del s. XII, dos clanes samurái, los Taira y los Minamoto, se disputaron el control del país en una larga y cruenta guerra civil que tuvo en vilo al imperio entero. Pero no todo fueron batallitas y hazañas bélicas, también hubo lugar para pasajes un poco menos épicos. Por ejemplo, el que vamos a contar hoy no es precisamente heróico, y además tiene un mensaje antimilitarista. Es la crónica de uno de los duelos más famosos de la historia japonesa, glosado hasta la saciedad en poemas y cantares de gesta, que tuvo un desenlace algo distinto del habitual.

Continuar leyendo “Kumagai, el samurái que abandonó la espada y se hizo objetor de conciencia”

Sanada Yukimura, el samurái valiente

Este es el año de Sanada Yukimura en Japón. En realidad casi todos lo son porque, si hay un samurái famoso y querido para los japoneses, ese es Yukimura. Pero desde enero está de más actualidad que nunca, porque el Taiga Drama de 2016 esta dedicado a su figura. Fuera de su Japón natal no es tan conocido como los Nobunaga o los Hideyoshi de turno así que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid (o que el Kamogawa pasa por Kyoto), qué mejor ocasión para hablar de uno de los personajes históricos más populares del país de los samuráis: Sanada Yukimura, el héroe de los Sitios de Osaka.

Continuar leyendo “Sanada Yukimura, el samurái valiente”

Okehazama: guerra relámpago en el Japón feudal

Gaugamela, Lepanto, Waterloo, Stalingrado… La historia de la humanidad está llena de batallas que marcan un punto de inflexión, un antes y un después sin el cual no se entendería el mundo que vino después.  La  de Okehazama es una de ellas. Uno de esos momentos en los que, aun sin que sus propios protagonistas puedan saberlo, se decide el destino de millones de personas para los siglos venideros.

El choque que enfrentó a las legiones del poderoso clan Imagawa con el pequeño ejército de los Oda en los valles de la provincia de Owari, cerca de la actual Nagoya, iba a trazar un rumbo nuevo en el devenir de Japón. Tras Okehazama, se abriría por fin el camino a la unificación nacional, después de casi un siglo de desórdenes y continuas guerras civiles. Aquel día de junio de 1560 iba a ser el principio del fin de la sangrienta era Sengoku. Continuar leyendo “Okehazama: guerra relámpago en el Japón feudal”