Sekigahara 関ヶ原

La madre de todas las batallas. El choque armado más grande jamás librado en suelo japonés enfrentó el 21 de octubre de 1600 a los ejércitos de los Toyotomi y los Tokugawa, con decisiva victoria de estos últimos. A la muerte de Hideyoshi, el recién unificado Japón amenazaba con resquebrajarse de nuevo. El heredero, su hijo Hideyori, era apenas un bebé, y los daimyo del país no tardaron en dividirse en dos bandos: Este contra Oeste. En el Oeste, los leales a la casa Toyotomi, liderados por su antiguo intendente Ishida Mitsunari. En el Este, los fieles a Tokugawa Ieyasu, probablemente el señor más poderoso de Japón en aquel momento. Las escalada de tensión entre ambas facciones fue imparable y ambos ejércitos acabaron chocando en el valle de Sekigahara, en la actual prefectura de Gifu. Cerca de 200,000 hombres combatieron durante horas en una batalla en la que contingentes enteros cambiaron de bando en mitad del combate y cuyo desenlace fue incierto hasta el mismo final. La victoria total de Ieyasu le allanaría el camino al shogunato y, con él, al control total de Japón. Con Sekigahara se cierra prácticamente la era Sengoku y dan comienzo los 250 años de paz de la era Edo, bajo la égida de la dinastía Tokugawa.

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