Ukiyo 浮世

El llamado “mundo flotante” de la era Edo, expresión máxima de la hedonista cultura urbana de la época. Ese microcosmos que se refleja en los grabados de Hokusai o Utamaro, con sus flores de cerezo, sus prostitutas vestidas con ricos kimonos y sus versos regados de sake a la luz de la luna, es la quintaesencia de la cultura de Edo. Las palabras de Asai Ryoi, escritor del s. XVII, lo definen a la perfección:

“Sólo vivimos para el instante en que admiramos el esplendor del claro de luna, la nieve, la flor del cerezo y las hojas multicolores del arce. Gozamos del día excitados por el vino, sin que nos desilusione la pobreza mirándonos fijamente a los ojos. Nos dejamos llevar, como una calabaza arrastrada por la corriente del río, sin perder el ánimo ni por un instante. Esto es lo que se llama el mundo que fluye, el mundo pasajero”.